Eficiencia si, Inoperancia no

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Mucho se discute sobre la estructura del Estado, algunos analistas sostienen que es exagerada, mientras otros justifican su tamaño. Esta percepción se sustenta directamente en el número de Instituciones y el personal que forma parte del servicio público. Pero reducir el tamaño del Estado y tener un Estado eficiente no siempre van de la mano. Muchos aspectos pueden considerarse cuando no se ha experimentado en la función pública y es equívoco pensar que reducir burocracia (personal) nos llevara a la eficiencia.

La eficiencia del gasto público no es solo gastar menos. Algunos administradores de lo público han empezado a encaminarse hacia principios de eficiencia. Es básico entender que la palabra “eficiencia” conlleva cumplir objetivos de la gestión, optimizando el uso de recursos. Esto quiere decir que no es equivalente a la contracción del gasto público e incumplimiento de un plan, sino más bien, el cumplimiento de un plan haciendo uso de la menor cantidad de recursos. Hoy en día hay que analizar bien a quienes hablen de eficiencia. Se corre el riesgo de que este pase a ser un componente estéril en un discurso, en donde las administraciones a nivel central o descentralizado gasten “menos”, pero incumpliendo obras, programas y proyectos que resultan de importancia para la ciudadanía. Y es que una “falsa eficiencia del gasto público” puede transformarse en el justificativo para incumplimiento e inoperancia del gestor de lo público.

Conocer la calidad del gasto y su composición es menester para calificar su eficiencia, como también compararlo con un plan y su ejecución. Pero ¿Por qué sostengo esto? .Mientras en una empresa, minimizar costos es una misión clara a fin de maximizar utilidad con el objetivo de ser rentables, en el Estado minimizar costos sin tener una estrategia clara de eficiencia podría significar la desatención a programas, afectar servicios y restar bienestar a sectores. De esta manera se incurre en el incumplimiento de objetivos que como Estado habrían sido previamente establecidos. Esto sin olvidar que el concepto de eficiencia es el cumplimiento de esos mismos objetivos utilizando la menor cantidad de recursos.

Para ello se necesita estrategia, reorientar funciones y recursos pero sobre todo precautelar que no se incurra en una desmejora de programas, servicios y demás atenciones. Para esto, las decisiones del ejecutivo deberían partir de la promoción de prácticas de eficiencia que a través procesos de innovación puedan impulsarse en cada una de las instituciones del servicio público. Pero con innovación no me refiero únicamente a la adopción de tecnología, sino también a revisión de procesos, acciones de co creación y demás esfuerzos que permitan la optimización, pero también aporten a la generación de mayor valor público, participación de la ciudadanía y conexión de estos actores con las instituciones que participan de la promoción de su desarrollo.

Entonces, el análisis no debería ser general y muchos menos recortar gasto sin tener un análisis previo. Este podría partir de la exigencia del cumplimiento de un indicador mínimo de eficiencia que podría medirse de año a año y por institución. Esto con el fin de aportar a la finanzas públicas, pero también a la satisfacción de la ciudadanía. Que un/a ciudadanano/a sienta que lo que paga en impuestos, retorna en la atención a derechos fundamentales de los ciudadanos y calidad de los servicios.

Gonzalo Albán
Maestría en Administración Pública – Online

1 Response
  1. Luis Bazurto

    La redacción tiene su argumento, pero ¿Como puedo confiar en un sistema donde solo se busca culpables y no soluciones? Un ejemplo muy claro es la asamblea, donde se ha pasado vídeos de asambleístas durmiendo, discutiendo, enfocado en cuando el otro comete un error, es verdad que la cantidad de personas para atender un gran números de asuntos es necesario, esto es como el famoso refrán “2 mentes piensan mejor que una” pero me permito agregar que si solo es una mente la que propone y la otra solo se limita a escuchar, entonces existe un desperdicio de recursos entre ellas el tiempo y menciono otro refrán “Bastante ayuda, quien no estorba”. Entonces mejor eliminar burocracia, procesos sin sentidos, esa innumerable cantidad de papel para solo aprobar a veces una comida. Los procesos del sector público en el ecuador son pésimos, liderados por personas que donde su profesión no tiene nada que ver con el puesto de trabajo.

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