En una etapa decisiva para el desarrollo físico y mental, la primera infancia en Ecuador enfrenta una combinación preocupante de sedentarismo, exceso de pantallas y problemas de salud temprana. Un estudio piloto del proyecto internacional SUNRISE, liderado en Ecuador por José Francisco López Gil, docente investigador de la UEES, encontró que solo el 11,8% de niños de 3 a 4 años en Quito cumple simultáneamente con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre actividad física, tiempo de pantallas y sueño.
La investigación, desarrollada en sectores urbanos y rurales de Pichincha, evaluó a preescolares mediante acelerómetros de alta precisión, pruebas motoras y análisis cognitivos, revelando que la mayoría de los niños crece con al menos una falla crítica en hábitos esenciales para su desarrollo. Los hallazgos muestran que pasan más de ocho horas al día en actividades sedentarias, mientras menos de la mitad cumple con el límite recomendado de exposición a pantallas. A esto se suma otro dato alarmante: casi el 39% de los participantes presenta sobrepeso u obesidad, una cifra que refleja cómo la crisis de salud infantil puede comenzar incluso antes del ingreso escolar.
Pero el estudio advierte que el problema va más allá del peso corporal. La primera infancia también es una etapa clave para el desarrollo cognitivo, la memoria, el control de impulsos y las habilidades motoras. Según López Gil, estos patrones tempranos pueden influir directamente en el bienestar físico, mental y académico futuro, reforzando la necesidad de intervenciones preventivas desde edades cada vez más tempranas.
Para la UEES, este proyecto representa parte de su compromiso con la investigación de vanguardia en salud integral y prevención, apostando por generar evidencia científica que permita comprender y transformar desafíos reales que afectan a nuevas generaciones. Más allá de los datos, el mensaje es claro: cuando se trata de salud infantil, esperar puede ser demasiado tarde. Entender cómo se mueven, descansan y crecen los niños hoy podría definir la salud del país mañana.


