Estudiantes de la Universidad Espíritu Santo, demostraron que las soluciones a problemas globales pueden nacer en las aulas universitarias. Durante la etapa clasificatoria del Hult Prize (una de las competencias de emprendimiento social más prestigiosas del mundo) equipos estudiantiles presentaron proyectos innovadores que van desde gomitas saludables para combatir la malnutrición infantil hasta calzado ecológico fabricado con materiales reciclados.
El Hult Prize conecta anualmente a miles de estudiantes universitarios con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, ofreciéndoles la oportunidad de transformar ideas en empresas con impacto social real. Las propuestas que llegaron a la final pasaron semanas en sesiones de mentoría donde debieron validar sus hipótesis, investigar el mercado y construir modelos de negocio sostenibles.
La competencia siguió un formato riguroso, cada equipo tuvo exactamente cuatro minutos para presentar su proyecto ante un jurado integrado por profesionales de los sectores empresarial, tecnológico y social, seguido de rondas de preguntas que pusieron a prueba no solo la viabilidad técnica de las propuestas, sino también las habilidades de liderazgo y comunicación de los participantes.
El equipo Re Step se alzó con el primer lugar y ahora representará a la UEES en la fase nacional del Hult Prize Ecuador, donde competirá contra startups de otras universidades del país. New Life obtuvo el segundo lugar, mientras que Nesa Bio se ubicó en la tercera posición. Los tres equipos finalistas desarrollaron soluciones en áreas críticas como salud, sostenibilidad ambiental y economía circular.
«Este es un evento de estudiantes para estudiantes, creado para poner a prueba su creatividad, aprender del proceso y demostrar que los sueños se construyen con perseverancia, acompañamiento académico y el coraje de no rendirse», declaró Angelike Páez, decana de la Facultad de Estudios Internacionales de la UEES.
El ganador de la fase nacional ecuatoriana avanzará a competencias regionales y podría llegar a la final global, donde el premio mayor alcanza el millón de dólares en capital semilla. Pero más allá de los premios, programas como este están formando una nueva generación de emprendedores latinoamericanos capaces de identificar problemas complejos y diseñar soluciones escalables que combinan rentabilidad con impacto social, un modelo de negocio cada vez más valorado por inversionistas globales.


