Las cinco dimensiones de la interactividad

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¿Qué es el diseño interactivo?
Para entender mejor la interacción podemos considerar lo indicado por la Interactive Design Foundation, que lo define como la disciplina que examina o registra la interacción entre usuario-sistema a través de una interfaz.

El diseñador Bill Moggridge (2007) en su libro Designing Interactions, plantea que cuando se comenzó a hablar de la formación de una disciplina que pueda manejar la creación de interfaces, por un momento se consideró la aproximación con el diseño industrial, ya que estaba más orientado a la creación de objetos, dado que el producto debía de cumplir con un propósito para las personas que lo utilizarían. En ese momento propone la creación de un nuevo rol que se pueda encargar de estas soluciones atractivas e ingeniosas para el mundo virtual, donde el rol de creador bidimensional del diseñador gráfico vaya evolucionando a poder plantear el diseño de experiencias, animaciones, sonidos y formas para estas interfaces.

¿Cuáles son las aplicaciones del diseño interactivo?

El proceso de creación de un producto interactivo está compuesto de varios pasos que cuando se tienen en consideración pueden garantizar la creación de un mejor producto. Perez (2019) recoge algunos de los aspectos más importantes del proceso de creación de productos interactivos, entre los cuales destaca:

Legibilidad

Cada mensaje y cada elemento utilizado dentro del sistema deberá ser entendido por parte de los usuarios del producto. Esto quiere decir que a través de elementos como disposición de espacios, fuentes, iconos y gráficos, el usuario podrá comprender el recorrido que debe realizar para cumplir una tarea.

Usabilidad

Durante el proceso de creación de un interactivo, se debe tener siempre presente el usuario al que está destinado el producto. Es el desafío de los diseñadores que el manejo del sistema sea “sencillo”, que le permita al usuario reconocer funciones y realizar acciones; entre más claro sea poder identificar las rutas que permitan la realización de tareas, más usuarios podrán usar este producto.

Funcionalidad

El producto no deberá ser solo sencillo de entender, también deberá ser útil. La combinación entre estos dos pasos es muy importante, ya que el usuario debe obtener el resultado esperado luego de interactuar con el sistema. Por ejemplo, si está buscando cambiar una foto por la siguiente de la galería, se espera que al presionar el botón de “siguiente”, la fotografía cambie mostrando lo que viene a continuación. Dentro de esta etapa se debe evitar cualquier tarea que quede inconclusa o que no lleve donde el usuario espera llegar, esto puede provocar frustración por parte del usuario que terminará abandonando el sistema.

Programación

Tanto diseñador interactivo como programador deben comprender la importancia del trabajo del otro. Dentro de esta convivencia hay que garantizar la funcionalidad del proyecto, es precisamente para esto que los miembros del equipo deberán entender un poco del área del otro: no para “meter mano”, sino para encontrar un lenguaje común para el desarrollo del proyecto y que se logre avanzar sin encontrar sorpresas en el camino.

Identidad

Un producto “bonito” que no sea funcional es un producto que no sirve para nada. Un buen producto interactivo deberá estar alineado al público y a la propuesta. Dentro de esa consideración, Gillian Crampton Smith y Kevin Silver proponen 5 dimensiones del diseño de Interacción:

1ª dimensión: Palabras
Las palabras utilizadas para marcar las zonas de interacción (botones, links, etc.) deberán ser sencillas y claras de entender para los usuarios, pero no cargadas de información como para saturar o confundir al usuario.

2ª dimensión: Representaciones visuales
Dentro de esta dimensión entran en consideración todos los elementos visuales con los que el usuario se encontrará dentro de las interfaces; tipografías que permitan una lectura fluida y clara, imágenes que comuniquen bien, iconos que permitan que el usuario pueda navegar sin interpretar mal sus funciones, etc. En otras palabras, dentro de esta dimensión entra en consideración todos los elementos gráficos que permitan comunicarnos con los usuarios.

3ª dimensión: Espacio u objetos físicos
Para el desarrollo de identidad del objeto deben tomarse en consideración no solo las formas de interacción con el sistema, hay que prestar extra-atención a los sitios donde el usuario interactúa con el objeto, para así poder desarrollar un producto que pueda competir con la atención del usuario en el entorno de uso.

4ª dimensión: Tiempo
De todas las dimensiones esta es la que puede sonar un poco más abstracta, pero se refiere a los tiempos de uso del sistema; se debe considerar cuantos minutos/horas el usuario se encontrará interactuando y con base a eso, escoger los mejores recursos para que la experiencia sea buena dentro del tiempo estimado de uso.

5ª dimensión: Comportamiento
Cuando estamos hablando de la quinta dimensión hemos llegado al punto de considerar la forma como el usuario está interactuando con las otras cuatro dimensiones, esto puede ayudar a definir mejor los puntos de interacciones y las reacciones al sistema.

¿Cuáles son los beneficios del diseño interactivo?

Definitivamente el mayor beneficio de invertir en procesos de diseño interactivo está en los atributos que se pueden aportar al proyecto, una mirada mucho más cercana al usuario que se encontrará interactuando día a día con un sistema. Lo mejor que podemos hacer es entregarle un producto que pueda utilizar, que sea fácil de entender y que le permita realizar una tarea de manera efectiva.

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